OSCURA TORMENTA:
Siento mucho que no haya terminado...
así como terminó nuestra amistad.
Desde ahora usted ya no es mi amiga
Tampoco quiero que vos sea mi amante.
Yo seguiré siendo el mar que espera la tormenta
y si piensa que estoy loco, siempre lo estuve
ignorante de los daños que ellas producen.
¡Que misterio se cernió sobre nosotros?...
¡El demonio! Con que fácil tumba el viento?.
Fuimos a su encuentro incontenible... voluntarios?
O tal vez engañados por los seres enviados...
Alguien! por encima de todo miedo de la muerte.
Allí fuimos!... Amiga, esclavos a esa suerte
atados por la piel con sogas a galeras
anudados humanos y abrazados tan fuerte
como temiendo que el momento no volviera
se olvidara... se perdiera o ¡se muriera!
si marchaba.
Así partimos!, amiga, las dos almas
latiendo en pergamino el corazón como un tambor
al sombrío clamor de ese mar sin razón ni calma
abrazados sobre nuestro propio temblor
bajo un arco de lluvia y oleaje que a momentos
se mecía sobre luz de los relámpagos, pudiendo
iluminar sus ojos desde mí con los de su cara...
y su cara la conocía de siempre yo en los sueños.
Y en esta extraña locura.. Ya perdidos!
Cómo explicarles que ellos éramos nosotros?...
Que no existieron!...,que les olvidamos...
O que hace tiempo que partieron.
En que razón explicarles ahora esta nuestra marejada...
y que puedan seguir llorando su engaño a carcajadas
si no hay otra de que el mar soltó las barcas
y chocaron!, por estar juntas, próximas y atadas
cuando vino la tormenta... sus más cercanas.
Quién será el embajador de nuestras bajas?
Le parece a vos?, Tormenta; que primero les enviemos esta...
y luego su respuesta, desencadenando otra más contundente.
Que no sea un vendaval anónimo! quien les diga, donde?;
ellos mismos pueden venir a ver que ya no existimos
pues no es poseída nunca la realidad y el tiempo.
(Espero ver su respuesta sobre el mar)
j.f.
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