by Eduardo J. Ramirez on Tue Oct 28, 2008 11:40 pm
¡TARDE PERO SIN SUEÑO!
La vida que hoy nos congrega
-mejor diremos la muerte,
esto no es cosa de suerte,
la calaca siempre llega-,
asiste justo a la cita
siendo el día de difuntos,
a todos despachó juntos
¡ay que muerte tan maldita!
Empezando con la lista
se presenta Ana Mercedes,
del Internet y las redes
siempre estuvo desprovista.
Ante tanta inconveniencia,
un día fue a reclamar,
nadie la pudo ayudar
y se infartó de impaciencia.
De Pilar mejor ni cuento,
no le valió su fortuna
ni lo noble de su cuna,
su partida fue un tormento.
En sus breves poesías
se le fue el último aliento,
a nadie dejó contento
la herencia fue pa sus tías.
Lo de Martha es otra historia,
murió de tanto cinismo,
no le valió su bautismo
ni sus premios ni su gloria.
Hoy con brujas se entretiene,
y en el sepulcro en que mora
pa las fiestas no demora
-trucha cuando le conviene-.
Aunque quería escaparse,
Elenoskis ya no pudo,
de nada valió su escudo
y acabó por conformarse.
Era toda una maestra,
intelectual, de a de veras,
mas con estas calaveras
no le valió ser tan diestra.
Al conocer la noticia,
Mary Sol quedó infartada.
La calaca de volada
la contrató de novicia
El mundo ya no es lo mismo
se fue una hembra muy linda
que en su recuerdo nos brinda
noches llenas de lirismo.
Candela andaba de viaje;
ni por esas se salvó,
y desde luego murió
cargando con su equipaje.
Por andar tan atareado
este poeta murió.
Como poco publicó
no puede ser recordado.
Su alma pide clemencia,
espera que lo comprendan,
por favor no lo reprendan,
ya paga su penitencia.
En lápidas muy pesadas,
hoy escribe sus poemas,
versan sobre muchos temas,
dice puras tarugadas.
Ya con esta me despido,
disculpen mi atrevimiento,
nunca he sido de convento,
pero soy agradecido.
Mr. Ed.
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