No codiciarás la mujer de tu prójimo
por prohibirlo el noveno mandamiento.
No peca quién hace el amor al máximo
si en el amor no existe sentimiento.
De esta guisa Juana raciocinaba
al lanzarse a la calle de conquista;
y de entregarse a hombres no cejaba
aun a trueque de saber era malquista.
Al confesarse: niega haber pecado.
Discurre: hombre, mujer, se yuxtaponen
por designio de Dios, que lo ha acordado.
Más pecan quiénes a esa unión se oponen.
Nada sabe Juana del pensar ajeno.
Por doquier, a Juana la gente le imputa
por desear a ultranza el placer sin freno,
que, sin pecar, alcanzó ser una gran puta.

[/align]
[/align]