DESMEMBRADOS
Desmembrado mí cuerpo sobre lo que quedó de un piano. Nadie escuchó mí música, tal vez quise transmitir lo indebido.
Más bien viví en un mundo al cual jamás pertenecí.
Jamás tuve voz, creí que la música lo era todo. Ella fue mí voz por muchos años y a mí modo también fui feliz.
En recorridos de supuestas glorias, gané fama y prestigio. Visité y forme parte en los lugares donde los arribistas siempre han querido estar. “Pertenecer”, ja, ja, ja. ¡Vaya utopía!
¿Quién pertenece a qué?, por fin hoy me pertenezco a mí misma.
Aún sin brazos puedo componer, puedo oír mí música, mí propia música.
¡Silencio!.... Alguien camina tras de mí, ¿o soy yo quién camina tras de alguien?
¡Que importa! Ya nada tiene la más mínima importancia.
Mí música, mí música…….
Rossana Arellano

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