EL LLAVERO
BUSCANDO chucherías en el tianguis, me llamó la atención un payasito color naranja. Era un llavero. Lo miré y proseguí mi camino, pero una carcajada pícara y maliciosa me hizo volver sobre mis pasos. La risa provenía del llavero; no tuve más remedio que comprarlo.
Siempre va conmigo dentro de mi bolso. A veces, sin motivo alguno, y en los lugares más inadecuados, deja escapar su risa. Solamente que ésta, cada vez baja de tono. Las tres pilas redondas y plateadas que lo accionan, van perdiendo fuerza.
Hoy, su risa agónica, se apagó.
Liberé su espalda de la carga eléctrica, y lo volví a sepultar en mi bolsillo.
Estando en el cementerio para acompañar a su última morada el hombre que fuera mi compañero y verdugo, cuando todos guardaban respetuoso silencio, desde el fondo de mi corazón se escuchó una potente y sardónica carcajada.
ELOINA HERNÁNDEZ PÉREZ
Pertenece al libro “El Espejo Roto y Otros Cuentos”
<a href="http://www.safecreative.org/work/0908314293586" cc="http://creativecommons.org/ns#" rel="cc:license"><img src="http://resources.safecreative.org/work/0908314293586/label/standard-72" alt="Safe Creative #0908314293586"></a>

