<table background="http://i301.photobucket.com/albums/nn72/Anamer_2008/CAPAS%20DE%20FONDOS/negro.jpg" border="0" cellpadding="8" cellspacing="8"><tbody><tr><td>
<table background="http://img215.imageshack.us/img215/5507/amanda2520ang5b15dcd5.jpg" border="0" cellpadding="8" cellspacing="8"><tbody><tr><td> <table background="http://i301.photobucket.com/albums/nn72/Anamer_2008/CAPAS%20DE%20FONDOS/negro.jpg" border="0" cellpadding="2" cellspacing="2"><tbody><tr><td><center>
ME GUSTARÍA
Me gustaría pedir que te quedaras
Decirte muy bajito que no mires
Que mañana las arrugas serán besos
Me gustaría…
Me gustaría decir que barba cana
Es sinónimo de luna y de desierto
Podría decirte muchas cosas
Y escribirte, a tí, cien mil versos
Me gustaría...
Me gustaría decirte que es otoño
Y no como parece frío invierno
Me gustaría mentirte
Ponerme el antifaz y vestirme de palabras
Disfrazarme
Hacer que vieras bello lo que es viejo
Pero… No sería cierto
HOJARASCA
Hojas...
Las de todas las estaciones…
Las de otoño del libro de mí vida
hojas peregrinas, viajeras del céfiro
hojas de hojarasca, hojas de compost...
Hojas que se mudan...
Todas esas hojas de amor,
las que escribimos
en blancas hojas de papel
de todos los colores;
hojas de celulosa, vegetales.
Y esas otras, las que retoñan nuevas
en cada primavera;
las que permanecen perennes en su árbol.
o caducas, volanderas.
Las marchitas hojas ya sin vida,
las tristes hojas... ¡las muertas!
Siempre ellas,
nuestras hojas de versos, las escritas.
¿Pero quién recogerá las hojas vivas
del árbol de la vida?
¡Toda esa hojarasca de los sueños
donde dejamos corazón en cada cuita!
SOLEDAD
Una ramita débil,
sin presencia en el aire
apenas,
línea sutil y quebrada,
calle desnuda sin luz,
hogar de una lágrima.
Al final de ella,
un rumor cálido,
lloroso,
tras los muñones
rugosos y agotados
de sus yemas.
Emoción,
silencio.
¿Por qué?
Una hoja
madura de luz otoñal,
como una gran lengua
sedienta,
al seno de la tierra fría
se arroja.
El viento,
desdeñoso,
ausente.
Apenas
un leve y tibio sol;
tampoco pájaros.
Desconcierto,
soledad
tras mis pasos.
“Ahora
se nos abraza el tiempo débilmente a las piernas
rompiéndonos el paso, alargando las hojas
de las enredaderas”
-Luis García Montero-
OTOÑO
Se agotó el bravo sol de mediodía
de sembrar parasoles por la playa
y tanta algarabía de niños tiernos
asustando a las olas por la orilla.
Ciego y sordo este octubre llega envuelto
en su capa de hojas desmayadas.
Señalando hacia el Este,
delator de los vientos favorables,
el mástil del velero se refleja
en la mar aquietada,
que se quedó sin olas y está en calma
como besos maduros al ocaso
del amor eternado. Hace frío.
Un frío inesperado y soportable.
A veces una brisa peregrina
levanta entre las piernas
niñas gotas de arena juguetona
y por el cielo, altas, se transforman
las nubes como en acordeones.
Al arroyo infantil,
que hace unos días traía evaporado
su húmedo recuerdo con vocación de río,
le han nacido espejos revoltosos en el alma
y acude acelerado a orillas de la mar
ahogándose en sus brazos.
Desde la lejanía plateada
se acerca hasta los ojos
el rumor blanco y seda
de las hojas de sauce que aún resisten.
Hay álamos igual de persistentes,
agitando banderas verdiblancas
al paso del arroyo que no cesa.
El olmo en la ladera, solitario,
va quedando en los huesos
sin el carnoso abrigo de sus hojas,
que lo hacían inmenso
tan solo un tiempo atrás.
Mi otoño también llega advenedizo
a la frontera lúcida del alma,
deshojando
tantos bellos momentos,
que el mar y tú posaron en mi cuerpo
el verano que fue nuestro naufragio
y murió como pájaro abatido
por el frágil bordón de una guitarra.
OPTIMISTA
Dicen que ya vencido por los años,
víctima del tiempo y mis errores,
abrumado por tantos desengaños
mi vida ha perdido sus colores.
Y que precisamente en el otoño
no saben a bien los detractores
en mi vida renace un retoño,
al que arriban infinitas flores.
Porque en la evidente cobardía
que los sumerge en el pesimismo,
ignoran que la noche es mediodía
cuando esta se ve con optimismo.
Y que el dolor fortalecernos suele
pues hasta a la nube la disipa el sol,
yo más fuerte soy cuanto más duele
porque tengo por alma un crisol.
Vieja es la gente que ha olvidado
que procedente es de una estrella,
esa que por el mundo ha pasado
sin dejar un suspiro , ni una huella.
Lloro, mas no es de desconsuelo,
es alegría, y en mi eterna caminata
muy brillantes se levantan del suelo
hilos que cubren mis sienes de plata.
Por tanto amor como he sentido
es cierto , hay veces en que lloro,
pero lloro de dicha ,agradecido,
y mi corazón se ha vuelto de oro.
el otoño jamás podrá herirme,
es tanta la fe que en mi impera,
con tal fuerza he logrado asirme
a mi vida por siempre primavera.
MI CISNE SIBILINO
Es un cisne dorado que su dominio explora,
como el rey que presiente los albures adversos
y canta, silba, vuela, al azur de la aurora
haciendo que se extienda cada albur de sus versos.
Los ámbitos domina de las tierras y mares
y hasta el cielo se adentra, en una inmensa nube.
Regresa luego orondo de pericia a mis lares
con el tacto sutil muy propio de un querube.
¡Qué vástago su pico bel a mi pecho dota!
Nutre de amor mis días, nutre de luz mis noches...
y a su lado me siento cual sublime gaviota
sanando las esquirlas y crueles espinoches.
Y suele despedirse con un beso en mi pelo
que deja notas bellas donde yo me adivino.
¡Que siempre viva alegre mi cisne travesuelo,
mi cisne virtuoso...mi cisne sibilino....!
FRAGIL EXISTENCIA
De reflejos dorados se recubren
los días del otoño que transitan
entre horas silentes que levitan
en las tardes de sombras que las cubren.
Son dolientes del viento los gemidos
cuando arrastran las hojas fatigadas
bajo un cielo de nubes hilvanadas
con nostálgicos brillos deslucidos.
La verde clorofila revestida
de tostados colores de la tierra,
como un triste celaje que se encierra,
tras ocaso de fase subvertida.
La vida con su fría consistencia
inmersa en la tristeza del paisaje,
se lleva en su fantástico equipaje,
desnuda nuestra frágil existencia.
LA EXPERIENCIA DEL OTOÑO
El tiempo inexorable te ha marcado,
sus huellas evidencian lo que digo,
el tinte del follaje es un testigo,
del fiel peregrinaje acumulado.
Otoño es un destino señalado,
mejor cuando se goza del buen trigo
y tú me has demostrado como amigo
que en verdes o maduras no has fallado.
Y vaya que aprovechas tu experiencia;
los años te han colmado de virtudes,
trabajo de una vida de exigencia
que forja tu carácter y actitudes.
La estrella que regala tu presencia
me anima confirmar tus plenitudes.
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