[align=center]DECALOGO DEL PERFECTO CUENTISTA[/align]
1º- Cree en un maestro: Alan Poe, James Joice, Gabriel García Marquéz, Juan Ramón Jiménez - como en Dios mismo.
2º- Cree que tu arte es una cima inaccesible. No sueñes en dominarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tú mismo.
3º- Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia.
4º- Ten fe ciega, no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama tu arte, dándole todo tu corazón.
5º- No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra a donde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas.
6º- Si quiere expresar con exactitud esta circunstancia: “Desde el río soplaba un viento frío” no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son consonantes o asonantes.
7º- No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él sólo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.
8º- Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste.
9º- No te distraigas viendo lo que ellos no pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta, aunque no lo sea.
10º- No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino.
11º- No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno.
Horacio Quiroga (1878- 1937)
Escritor Uruguayo
[align=center]LOS DIEZ MANDAMIENTOS DEL ESCRITOR[/align]
1- No perder jamás la capacidad de asombro, la cual se debe alimentar cada vez más con la lectura y la poesía; pero sobre todo con la vida.
2- Cuidar, depurar, alimentar el idioma en todas sus expresiones, incluso en lo coloquial, y si aprendes una segunda lengua, será para conocer más y mejor el idioma materno.
3- Leer mucho, tanto como un libro por cada cuartilla que escriba.
4- Amar y usar los diccionarios como las más apreciadas herramientas de trabajo.
5- Utiliza, entre las herramientas de trabajo, una colección sistematizada de ideas propias y ajenas. Hacer de ellas una versión personal y guardarlas en su agenda para utilizarlas en el momento oportuno.
6- Con ruido o en silencio, sólo o acompañado, sentado o de pies, con música o sin ella, en casa o fuera … Nada será un pretexto para dejar de escribir.
7- Escribir todos los días, así sea una sola palabra, alguna idea o pensamiento, en una libreta, cuaderno o un papel cualquiera, si es el caso.
8- Corregir hasta el infinito. Que las cuartillas que bote a la basura sean más que las que queden por escrito.
9- Que cada escrito pase por la lectura de otra persona con cierto dominio de la literatura y que cada corrección que te haga sepa sustentarla con razones de peso. Y tu debes tener la suficiente humildad para saber que cuatro ojos ven más que dos, pues uno se escucha a través del otro.
10-La publicación o los concursos literarios no serán la principal motivación de tu escritura, eso será secundario; a ello llegará sin embargo, lo que imponga y esté maduro a costa de mucho trabajo.
MARTHA VELÁSQUEZ V.

