Nunca olvido su brillo en los caminos,
si en las sombras de agua peregrino,
como mendigo es lento mi destino.
Andando por los miles torbellinos
del mundo, sin honor y tan mezquinos.
que revienta la luz de blanquecino
azul, e hiriendo como mal espino,
al corazón perdido en cristalinos
amaneceres sucios de ilusiones.
Quedando en mal de amor la triste vida
sumido en esta oscura realidad
que acobarda mi alma en malos fines,
me refugio en esta fatal huida
retorciéndome y lloro en soledad

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