Quiero hacerte el amor
en el oscuro hueco
de esta araucaria,
que el viento mece
frente al mar
celoso de mi deseo.
Perdona mi torpeza,
pero es que siempre
he andado con torpes.
Perdona mi ignorancia,
pero es que nunca he leído algo
que algo me diga.
Así voy con el culo al aire
para que la brisa
y el sol me lo bronceen,
para que el de arriba no mire
donde lanzo mis escupitajos,
para que los mirlos
no vean por donde paso.
Un hombre es un hombre
en sí mismo,
y se oculta lejos
de las ofrendas que recibe.


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