Hoy vacío mi mochila
de secretos pensamientos,
reponiendo mis acentos
donde una vida tranquila
no me haga poner en fila
de angustias y desalientos,
buscando siempre argumentos
que ya el cuerpo no asimila;
donde al eterno infinito
de mis persistentes celos
le apetezca aquí y ahora
despojarse el sanbenito
de fantasear consuelos
como una ametralladora.





[/align]