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¿QUÉ ES LO QUE ESTÁ PASANDO?
Conversación antes de Navidad.
No todo lo que se mira es hermoso. No todo lo que se toca es agradable al tacto. No todo lo que se huele es
oloroso. Mil pensamientos corren por mi mente, y pienso
que debo desahogarme un rato, aunque sea corto, pero dá gusto decir lo que se piensa. Callar es cobardía, temor
a la veritas, al buen decir, buen vivir.
Crónica del desastre social que ocurre en nuestras sociedades de consumo, en el que el ocio, los lleva a cometer errores de personalidades ficticias, cambiando el verdadero valor de las cosas, e introduciendo imágenes de mentiras, donde nacen falsos dioses y propagadores de una fé basada en la ignorancia.
Hay que partir de la profundidad del alma,
en dimensiónes infinitas evitando espejismos,
llenos de humos que convergen en sinuosos y grises
errores de conceptos, que confunden y complican
la verdad, evitando las falsas consignas que ofrecen lo fàcil por lo verdadero, produciendo desconcierto.
Hoy el mundo esta llenos de espejos cóncavos y convexos, mal llamados espejos, donde no se mira,
con adversidades, donde comienza y termina la
felicidad, con torbellinos de furias que disimulan
ser inocentes sensaciones internas y externas,
una enfermedad disimulada, como un simple stress, decir, estoy agotado con tanto problema; una mentira risible., cuando la verdad es agotamiento por ocio.
Todos los días nacen seres que se dicen ser filòsofos,
porque creen que ese arte, es una profesiòn estilizada
y de buen gusto, de moda, y creen que con asistir a encuentros y debates de filosofía dictadas por expertos,
de por sí, y sin pensar ni crear nada, ya están navegando junto con Heidegger y Nietszche.
A muchos de ellos les aconsejaría probar y medir
un psicoanálisis efectuado cara a cara en los espejos
en que casi todos los enfermos se miran y dicen estar sanos
y miran a sus médicos como locos sin remedio.
Es una clara señal de mejoría, según dicen expertos,
que nunca faltan, creyèndose los dioses, sabiéndolo todo
,
Comezones de comienzos, como las del séptimo año,
encendidas pasiones, los tsunamis modernos del amor,
falsos, interesados por dinero, amores engañados por
intereses creados. el sexo fácil de la juventud, males
que azotan nuestras sociedades como en las costas, llenas de veraneantes, donde se organizan las evacuaciones ordenadas en caso que llegue el desastre.
Pobres olas, peces, nubes, arcoiris, cielos,
me colman de imágenes, de versos en los que se predican
con poemas disfrazados con hermosas rimas alegres, pero con dudosos brillos; ¿qué culpa tienen ellos, para que les caigan encima. los problemas de nuestra “cultura·?
Pensaba ayer todos estos desastres, para los cuales no existen las evacuaciones como en los tsunamis.
Conversaba con una buena amiga, medio pariente, quien me decía lo agotada que estaba de manejar su casa. Con tres mucamas, a las cuales había que enseñarles de todo. Y ella me recalcaba, que estaba agotada, no daba más, y debía irse cuanto antes de viaje a Europa. ¿Y tu marido?
¿qué dice? ahh me respondió, el está agotado también con todos estos problemas de la recesión, y parece que deberá vender alguno de sus fundos en el Sur.
Me imaginé cuan diferentes son los problemas por los que deben atravesar gentes de menores recursos, que no se pueden cansar, ni viajar siquiera a la ciudad aledaña.
Y para que decir que no tienen nada que vender.
Son dos mundos diferentes en los que vivimos. Medir ese mundo es difícil. Decir, yo soy de éste lado, ustedes del otro, ¿quién dice a que lado queda? Entramos al mundo hostil, de difícil convivencia. Y esto que he contado, se produce a niveles menores, con menos problemas, pero con las mismas características.
Todo esto se llama egoísmo; pequeñez; nadie da nada por el de al lado. Todos se miran como seres perfectos sin serlo.
Por ello, es agradable conversar con los pájaros, con las hormigas, con el viento. Estamos en días pre navideños,
en los cuales debiésemos meditar en los mensajes del pesebre. Hace dos mil ocho años que fueron predicados, y debiéramos tomar conciencia de su contenido. Es fácil llevar una vida sencilla, conviviendo con los demás, solidarizando con los que tienen menos que nosotros.
Es bueno criticar, pero ofreciendo soluciones. Es entretenido conversar de estas cosas mundanas, que fuera de ser verdaderas, divertidas, las decimos para ser corregidas. No con afán negativo. Pasemos una Navidad Feliz, creo que no cuesta mucho hacerlo.
REÑACA, 12 Diciembre, 2008



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