Mi amiga Luisa estudiaba en el colegio, siempre fuimos compañeras de grado y nos divertíamos mucho juntas, tramando travesuras que quizas despues, nos costaban dos días de suspensión de la directora. Cierto día andábamos con dos amigas mas y nos invitaron a fumar en el baño de los profesores, nosotras ni fumábamos, pero nos agradó el desafío y aceptamos, asi que apenas habiamos prendido los cigarrillos, comenzaron a tocar la puerta y era nada menos que la subdirectora del plantel. Mi amiga se encaramó sobre la pieza del lavabo para saltar por la ventana que daba al patio trasero, y yo no quise quedarme atrás. Subimos a duras penas hasta alcanzar el alféizar que quedaba muy alto, daba la impresión mas bien de un tragaluz, ella primero y luego yo ayudada por sus jalones de brazos, pasamos por la ventana acostadas, con los pies por delante de nosotros nos dejamos resbalar hasta el suelo del jardín, mas no habiamos acabado de saltar cuando una voz nos tomo por sorpresa a nuestra espalda, era la propia Madre Directora que agarrandonos por la oreja nos llevo de nuevo a la Dirección.
Isa**

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