
Igual que Dulcinea del Toboso
enamoró al hidalgo caballero,
de tu imposible Amor soy prisionero,
reflejo especular del ingenioso.
Subido en mi corcel, caballeroso,
voy desfaciendo entuertos, altanero.
Por yelmo una bacía de barbero
cabalgo campos, loco y fantasioso.
Sin "sanchos" yo recorro la llanura,
soñando el dulce almíbar de tu boca,
huérfano de tu amor, triste figura,
y como en galopar de Rocinantes
mi corazón al verte se desboca
y confunde molinos con gigantes.


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