Vino y ya no se fue,
pasión y firmeza en su baluarte
que abre lo que no existe.
En sus muros suenan trompetas
y al ritmo de los sonidos danzan y bailan.
En la dureza de los cementos
se abren puertas que antes no hubo.
Todo me lleva a ella,
o viene a mí.
¡Ella!
Las golondrinas,
jilgueros,
o mirlos negros,
se preguntan quién es.
Las rosas rojas,
tulipanes azules,
o margaritas blancas,
están embelesadas.
Quiero estar a su lado.
No, que pase a mi corazón
aunque éste deje de ser menos mío.
Vino, sí, vino,
permaneciendo siempre.
Sí, sí,
ella me absorbe y yo me anego.
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